Sonrío enternecida pensando que antes no tenían diálogo con las cosas del mundo; ahora un trazo tiene un significado. Ya empiezan a descifrar el mensaje impreso, y también a trasmitir lo suyo. Están abriendo la puerta hacia la libertad. De golpe se me borra la sonrisa. Algo me estruja por dentro: tu nombre no está aquí. Nunca apareció con este formato. ¿Por qué viví sin darme cuenta de que jamás te había visto leer? ¿Y para qué me lo cuestiono ahora que ya no es tiempo? Podría haberte enseñado, pero…. ¿te hubieras prestado al milagro? Tal vez no, quién sabe. Ya no tiene sentido pensar en todo eso. No sirve más que para aguarme la fiesta de imaginar manos envejecidas por años y fregaderos, ajadas y toscas, inaugurando páginas de cuaderno que son como alas liberadoras.
De vuelta en casa, busco apurada la copia del acta, y de puro masoquista releo la cruel aclaración que me abofetea impiadosa: “a ruego de la contrayente, Carmen Barone, de 16 años, de profesión agricultora, firma en su lugar el testigo Fulano de Tal por no saber ella leer ni escribir”. Y yo que sé no sólo hacerlo, sino también enseñarlo, necesitaría que alguien me indicara adónde se pueden hallar las respuestas a los interrogantes a los que ya no hay quien conteste. Es el gran misterio. ¿Por qué si todo se me da, aún lo que no tuve tiempo ni intención de soñar, no se me ha concedido el ver nunca, nona, tu nombre, escrito de tu puño y letra, aunque fuera sin corazoncito y sin flor?

Una de las mejores consecuencias de estas preguntas es la confirmación (una vez más) de lo útil que es el pasado en la creación de identidades que accionan en el presente. Si es útil es aprovechado. Quiénes, cómo y para qué se aprovecha debe ser tarea de investigación y, de tal proceso, resultar instrumentos de lucha. Lucha ideológica que le dicen. Así, nos vamos debatiendo entre ser parte y no ser parte. Ser indio y ser civilizado. Ser un indio argentino y ser un civilizado argentino. Ser indio argentino que se convierte en obrero, ser un civilizado argentino que acumula capital explotando obreros.



