viernes, 20 de noviembre de 2009

Pasados, identidades y presentes

En el diario La Nación, hace pocas semanas, uno de sus periodistas se refirió a la actual situación conflictiva que viven los descendientes de los llamados pueblos originarios a partir de los siguientes interrogantes: ¿Cómo aducen ciertas comunidades "la propiedad" de sus tierras? ¿Cómo llegaron a ocupar esos espacios históricamente? Y para rematar... si puede comprobarse que sus ancestros provienen del otro lado de Los Andes ¿no es plausible considerarlos chilenos y, por ende, sin lugar a ningún tipo de reivindicaciones en territorio argentino?

Una de las mejores consecuencias de estas preguntas es la confirmación (una vez más) de lo útil que es el pasado en la creación de identidades que accionan en el presente. Si es útil es aprovechado. Quiénes, cómo y para qué se aprovecha debe ser tarea de investigación y, de tal proceso, resultar instrumentos de lucha. Lucha ideológica que le dicen. Así, nos vamos debatiendo entre ser parte y no ser parte. Ser indio y ser civilizado. Ser un indio argentino y ser un civilizado argentino. Ser indio argentino que se convierte en obrero, ser un civilizado argentino que acumula capital explotando obreros.


No se trata de ser tan drástico al categorizar, pero sí es importante ponerlo así de manifiesto para notar lo que se pone en juego con las identidades. "Si los indios son argentinos se quedan, si son chilenos se van" Ese tipo de conclusiones se forjan entre pasados que se revisan una y otra vez, no por mera erudición sino porque forma parte de la lucha de clases. Por eso la historia nunca es la misma, porque se la tira desde el presente y desde distintos lugares de la sociedad.

Dos links para interiorizarse al respecto: