viernes, 18 de diciembre de 2009

Sueños y libertades...

De puño y letra

Varias tarjetas de cartulina pegadas en un panel, muestran cada una un nombre de mujer distinto, acompañado de su correspondiente apellido. El trazo es firme, decidido, neto. La letra, infantil. El cartelito en la parte superior anuncia “Centro de Alfabetización del Adultos”.
Las imagino sin conocerlas, mujeres con toda una vida hecha, con hijos, con nietos, inclinadas sobre la mesa de la cocina, concentradas en el trazo, poniendo el alma en cada letra. Alguna agregó el dibujo de un corazoncito a un costado del nombre en cursiva, y lo pintó de colorado. Otra prefirió una flor rudimentaria, con los cinco pétalos redondos, tan rojos como el corazón, y un tallo flaco y bien derechito, con las dos infaltables hojitas coloreadas de verde brillante, apretando bien la pinturita.

Sonrío enternecida pensando que antes no tenían diálogo con las cosas del mundo; ahora un trazo tiene un significado. Ya empiezan a descifrar el mensaje impreso, y también a trasmitir lo suyo. Están abriendo la puerta hacia la libertad. De golpe se me borra la sonrisa. Algo me estruja por dentro: tu nombre no está aquí. Nunca apareció con este formato. ¿Por qué viví sin darme cuenta de que jamás te había visto leer? ¿Y para qué me lo cuestiono ahora que ya no es tiempo? Podría haberte enseñado, pero…. ¿te hubieras prestado al milagro? Tal vez no, quién sabe. Ya no tiene sentido pensar en todo eso. No sirve más que para aguarme la fiesta de imaginar manos envejecidas por años y fregaderos, ajadas y toscas, inaugurando páginas de cuaderno que son como alas liberadoras.

De vuelta en casa, busco apurada la copia del acta, y de puro masoquista releo la cruel aclaración que me abofetea impiadosa: “a ruego de la contrayente, Carmen Barone, de 16 años, de profesión agricultora, firma en su lugar el testigo Fulano de Tal por no saber ella leer ni escribir”. Y yo que sé no sólo hacerlo, sino también enseñarlo, necesitaría que alguien me indicara adónde se pueden hallar las respuestas a los interrogantes a los que ya no hay quien conteste. Es el gran misterio. ¿Por qué si todo se me da, aún lo que no tuve tiempo ni intención de soñar, no se me ha concedido el ver nunca, nona, tu nombre, escrito de tu puño y letra, aunque fuera sin corazoncito y sin flor?
Gracias Alicia!

1 comentario:

  1. Gracias por la reunión de cierre de año de la que tuve la suerte de poder participar, cada vez que estoy con ustedes, crezco un poquito más, y de eso se trata la vida, al menos para mí.
    Alicia

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