El miércoles 24 de febrero la conducción de Suteba Matanza convocó a realizarse una asamblea extraordinaria para decidir la aprobación o el rechazo de la oferta salarial propuesta a nivel nacional y provincial. Allí, cerca de 500 docentes presentes tomamos posición. Los argumentos por la aprobación fueron pocos y simples. Uno de ellos: no se puede rechazar ningún aumento. Así de contundentes fueron algunos gremialistas que consideraban que el conjunto docente debería estar agradecido dadas las condiciones generales del resto de los trabajadores. Otro argumento iba en contra del rechazo porque los disidentes “se oponen por oponer” sin contemplar los beneficios de la negociación. En este sentido, también se afirmó desde la conducción que no había que olvidar el hecho de que se estuviesen realizando las paritarias, mecanismo de acuerdo que en tiempos de crisis ni siquiera existía. Mucho menos deberíamos dejar pasar que tiempo atrás nos pagaban en patacones o simplemente no nos pagaban.
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No obstante, no sólo se manifestó la posición con respecto al salario sino que también se hizo mención a las condiciones edilicias que sufren muchas escuelas, al maratónico aumento de las afecciones que la tarea docente está dejando como consecuencia últimamente y, finalmente, sobre la nueva secundaria que continua aplicándose, este año con el 1er año del viejo Polimodal.
No obstante, no sólo se manifestó la posición con respecto al salario sino que también se hizo mención a las condiciones edilicias que sufren muchas escuelas, al maratónico aumento de las afecciones que la tarea docente está dejando como consecuencia últimamente y, finalmente, sobre la nueva secundaria que continua aplicándose, este año con el 1er año del viejo Polimodal.
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En ese sentido, se dijo que esta reforma en conjunción con la asignación universal ayudará a defender los derechos de educación de miles de jóvenes. No se aclaró, sin embargo, qué tipo de educación recibirán estos sectores marginados que se aspira “incluir” ¿Incluir dónde? ¿Sacarlos de la indigencia para incluirlos en la pobreza? Se dijo al respecto: “¿pero ustedes qué pretenden? Esto es un avance, las cosas van cambiando de a poco...” Y peor aún, se animaron a sentenciar que “si queremos una escuela pública de calidad, tenemos que esforzarnos más. El esfuerzo diario en la escuela con cada pibe, ese es el que cuenta”. Como si fuera que no hiciéramos lo suficiente, nos piden que hagamos más. Y no es que muchos docentes no estemos dispuestos a “esforzarnos” más. Trabajaremos más por la educación pero no por esta falsa educación, esta falsa inclusión. No le mentimos a los padres ni a los estudiantes. Ellos también se dan cuenta de los graves inconvenientes en la instrucción que brinda la escuela pública.
En ese sentido, se dijo que esta reforma en conjunción con la asignación universal ayudará a defender los derechos de educación de miles de jóvenes. No se aclaró, sin embargo, qué tipo de educación recibirán estos sectores marginados que se aspira “incluir” ¿Incluir dónde? ¿Sacarlos de la indigencia para incluirlos en la pobreza? Se dijo al respecto: “¿pero ustedes qué pretenden? Esto es un avance, las cosas van cambiando de a poco...” Y peor aún, se animaron a sentenciar que “si queremos una escuela pública de calidad, tenemos que esforzarnos más. El esfuerzo diario en la escuela con cada pibe, ese es el que cuenta”. Como si fuera que no hiciéramos lo suficiente, nos piden que hagamos más. Y no es que muchos docentes no estemos dispuestos a “esforzarnos” más. Trabajaremos más por la educación pero no por esta falsa educación, esta falsa inclusión. No le mentimos a los padres ni a los estudiantes. Ellos también se dan cuenta de los graves inconvenientes en la instrucción que brinda la escuela pública.
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Cualquier docente con varios años encima sabe que cada año la escuela está en peores condiciones y cada vez prepara para menos aspiraciones. Me pregunto entonces ¿para qué querrán los sectores dominantes la institución escolar si ya no les importa que las masas se eduquen como sí importaba hace décadas? ¿Para qué mantendrán viva la escuela si ya no es funcional al sistema social? Pienso... en realidad se ha transmutado su funcionalidad.
Cualquier docente con varios años encima sabe que cada año la escuela está en peores condiciones y cada vez prepara para menos aspiraciones. Me pregunto entonces ¿para qué querrán los sectores dominantes la institución escolar si ya no les importa que las masas se eduquen como sí importaba hace décadas? ¿Para qué mantendrán viva la escuela si ya no es funcional al sistema social? Pienso... en realidad se ha transmutado su funcionalidad.
Hace tiempo que la educación ha cambiado sus prioridades. Primero contiene y luego, si puede, instruye ¿Por qué? Porque la escuela es la herramienta más a mano que tiene el sistema social para contener a los jóvenes de una sociedad cada vez más injusta. Jóvenes, víctimas de una estructura económica y social desigual por naturaleza, que deben aprender que los valores democráticos y las leyes republicanas son imperfectas pero constituyen la mejor forma de organización política que ha conocido el hombre (¿?)
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Haga el siguiente ejercicio. Pregunte a cualquier docente con cuántos estudiantes inició el ciclo y con cuántos terminó. No hay forma de ocultar que la deserción escolar está haciendo estragos. Así, cada vez son más los jóvenes que no estudian ni trabajan. A ellos está dirigido la “nueva secundaria” con el objetivo de que no estén “vagando” en la calle, de que egresen, de que tengan un título. Así, se habló mucho de una educación para el cambio, pero es evidente que esta nueva escuela no se propone cambiar nada sino contener las consecuencias de una sociedad que ha marginado por generaciones a buena parte de los sectores populares. Porque si a los sectores dominantes no les interesa que las masas se eduquen, sí les interesa, y mucho, que las masas tengan cierto disciplinamiento y estén como invisibles, que no ocupen la calle “causando desorden”, es decir, tratando de tener como pueden aquello que los sectores acomodados sí poseen y refriegan en nuestra cara por televisión.
Haga el siguiente ejercicio. Pregunte a cualquier docente con cuántos estudiantes inició el ciclo y con cuántos terminó. No hay forma de ocultar que la deserción escolar está haciendo estragos. Así, cada vez son más los jóvenes que no estudian ni trabajan. A ellos está dirigido la “nueva secundaria” con el objetivo de que no estén “vagando” en la calle, de que egresen, de que tengan un título. Así, se habló mucho de una educación para el cambio, pero es evidente que esta nueva escuela no se propone cambiar nada sino contener las consecuencias de una sociedad que ha marginado por generaciones a buena parte de los sectores populares. Porque si a los sectores dominantes no les interesa que las masas se eduquen, sí les interesa, y mucho, que las masas tengan cierto disciplinamiento y estén como invisibles, que no ocupen la calle “causando desorden”, es decir, tratando de tener como pueden aquello que los sectores acomodados sí poseen y refriegan en nuestra cara por televisión.
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Pero préstese atención porque tal funcionalidad que se le da a la nueva escuela también esta dirigida a los docentes, pues también se contiene a muchos docentes para quienes hace tiempo la escuela ha perdido su carácter de transformación social y ha pasado a ser, exclusivamente, un medio de subsistencia. En este sentido, lo primero que han asegurado los paladines de la ultima reforma educativa ha sido la fuente de trabajo. Así, si se conserva el puesto de trabajo tanto mejor. No importa mucho que pasa con el aprendizaje, ni que perfil de educador y estudiante nos proponemos.
Pero préstese atención porque tal funcionalidad que se le da a la nueva escuela también esta dirigida a los docentes, pues también se contiene a muchos docentes para quienes hace tiempo la escuela ha perdido su carácter de transformación social y ha pasado a ser, exclusivamente, un medio de subsistencia. En este sentido, lo primero que han asegurado los paladines de la ultima reforma educativa ha sido la fuente de trabajo. Así, si se conserva el puesto de trabajo tanto mejor. No importa mucho que pasa con el aprendizaje, ni que perfil de educador y estudiante nos proponemos.
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Y a la hora de votar en la asamblea, la propuesta salarial fue aceptada. Una derrota más para la educación de los sectores populares, una derrota más que implica analizar seriamente el modo de actuar de los que somos opositores, de los que nos proponemos otra educación. Será un año difícil en las escuelas, con cambios que no sabemos cómo se sobrellevarán. Por ello, instamos a los compañeros/as a resistir ante la resignación, a fusionar y potenciar los espíritus de lucha, a promover y construir las herramientas, los procedimientos necesarios para afianzar valores contrahegmónicos... cimentar poder para interpelar al poder dominante. Utopías le llaman. Proyectos de sociedad que no tienen realidad, que están en las conciencias individuales pero que poco a poco salen de allí y empiezan a ser parte de la sociedad, de una nueva sociedad.
Y a la hora de votar en la asamblea, la propuesta salarial fue aceptada. Una derrota más para la educación de los sectores populares, una derrota más que implica analizar seriamente el modo de actuar de los que somos opositores, de los que nos proponemos otra educación. Será un año difícil en las escuelas, con cambios que no sabemos cómo se sobrellevarán. Por ello, instamos a los compañeros/as a resistir ante la resignación, a fusionar y potenciar los espíritus de lucha, a promover y construir las herramientas, los procedimientos necesarios para afianzar valores contrahegmónicos... cimentar poder para interpelar al poder dominante. Utopías le llaman. Proyectos de sociedad que no tienen realidad, que están en las conciencias individuales pero que poco a poco salen de allí y empiezan a ser parte de la sociedad, de una nueva sociedad.




Antonio Gramsci



